El fondo del aire
Manuela García & Giuseppe De Mattia
2026
Curaduría: Vasco Forconi & Marco Valtierra
La exposición se abre como una conversación colectiva en torno a lo real y sus fricciones con la imaginación, para volverse una reflexión sobre los procesos de traducción cultural y los diversos imaginarios del sur entre el Mediterráneo y América Latina. Dentro y alrededor del espacio de Toast se articulan dos movimientos contrastantes: uno de ascenso, el castillo en el aire sugerido por Manuela García, y otro de arraigo en el suelo, el propuesto en contrapunto por Giuseppe De Mattia. La práctica de Manuela García parte de una premisa inquietante: aquello que reconocemos como espacio se configura en realidad a partir de una serie de hábitos perceptivos sedimentados. El espacio aparece aquí como un campo en fricción constante, atravesado por relaciones entre cuerpos, materiales y modos de percepción que nunca terminan del todo de fijarse. Las estructuras revelan su fragilidad, las formas pierden su aparente solidez, la percepción se vuelve consciente de sus propias condiciones. El fondo del aire se inscribe con precisión en esta investigación. La pieza —una pirámide de plástico translúcido rojo— retoma una forma cargada de historia y la somete a un proceso de desestabilización. La pirámide, asociada a ideas de permanencia y jerarquía, aparece aquí ligera, translúcida, atravesada por la luz. En la lógica de la abstracción, el triángulo emerge como una figura que reorganiza el cuadrado, lo contiene y lo desplaza. La estructura propone una experiencia envolvente: un volumen que puede ser habitado, un aire contenido que asciende hacia su vértice. En ese interior se articula una experiencia concreta de la imaginación espacial. Este triángulo es rojo, rojo como el color más intenso de la fulguración intelectual. En palabras de George Didi-Huberman: «¿Cómo olvidar que el fondo de nuestro cuerpo es rojo? ¿Que la sangre, su principio vital, es también su atmósfera interior coloreada? ¿Que el rojo es el color-dolor de la Imaginación, nuestra comuna?» El rojo como el fuego autónomo que nos lleva a construir ideas que pueden o no hacerse realidad, a pensar en posibilidades, a englobar un mundo diverso y de movimiento continuo. Es en el interior del cuadrado, incorporado en la pirámide, donde se encuentra la obra de Giuseppe De Mattia, una respuesta dialéctica a la propuesta de abstracción ofrecida por Manuela García. Concretizio Romero habita la atmósfera roja de la pirámide; es un personaje tragicómico. Lo encontramos plantado en la tierra, con el rostro inquieto, la cabeza humeante por el esfuerzo de concreción que se impone a sí mismo. Al acercarse, se percibe que emana una delicada fragancia de romero, esencia asociada en diversas culturas con la concentración. Sin embargo, lejos de mantenerse en polos fijos, ambas obras comienzan a desplazarse. El gesto de García, orientado hacia lo inmaterial y lo perceptivo, adquiere una contundencia escultórica ineludible; mientras que la figura de De Mattia, aferrada a la tierra y al esfuerzo de concretar, parece desbordarse en su propio pensamiento, su cabeza humeante insinuando una forma de disolución. En este intercambio, lo abstracto se densifica y lo concreto se vuelve inestable. Es en esa tensión —nunca resuelta del todo— donde ambas prácticas encuentran un punto de contacto: un espacio en el que la forma y la idea se afectan mutuamente, desplazando continuamente sus propios límites. Solo en la imaginación cabe la idea de lo interminable. Manuela García El fondo del aire, 2026 PVC, madera 550 × 564 × 300 cm Giuseppe De Mattia Concretizio Romero, 2026 Terracota, vaporizador, aceite esencial de romero 30 × 30 × 24 cm Manuela García (Ciudad de México, 1982) estudió Artes Plásticas en la Universidad Nacional de Colombia (2007), en la Accademia di Belle Arti di Brera de Milán (2009) y en la Escuela de Artes y Oficios de Granada (2011). Además, participó en el Programa Educativo SOMA, generación 2014. Su práctica indaga las tensiones entre cuerpo, materia y espacio a través de la escultura, la instalación y la performance. Ha expuesto en muestras colectivas en el Museo Tamayo, el Museo Anahuacalli, el Museo del Chopo (Ciudad de México) y The Contemporary at Blue Star (San Antonio), entre otros. Sus exposiciones individuales incluyen "Duplicar la incertidumbre" (NASAL, CDMX, 2024), "Mediating Forms" (Efraín López, NY, 2024) y "En la superficie" (Galería Peana, CDMX, 2023). Giuseppe De Mattia (Bari, 1980) es un artista que utiliza diversos medios expresivos para explorar la relación entre memoria y contemporaneidad. Fotografía, audiovisual y dibujo se entrelazan en su práctica, generando una reflexión irónica y lúcida sobre la economía del arte y los mecanismos que estructuran su sistema. Desde hace tiempo indaga las modalidades de exhibición y venta propias del mercado de consumo masivo, trasladándolas al ámbito artístico y vinculándolas con su interés por el arte popular y la folk art, con el objetivo de ampliar el diálogo entre el arte y el público. Su trabajo combina ironía, sátira y crítica mordaz, equilibrando reflexión conceptual e inmediatez visual. Ha publicado varios libros de artista con Corraini Editore, Danilo Montanari, Skinnerboox y Aosta Publishing y, en 2015, fundó Libri Tasso, un proyecto independiente de autoedición. Ha expuesto en instituciones, fundaciones y galerías como el MAMbo – Museo d'Arte Moderna di Bologna, la Fondazione del Monte di Bologna, la Fondazione Zimei di Pescara, el Cosmos CAC (Lisboa), el Istituto Italiano di Cultura de Ciudad de México, la CMS Foundation en El Salvador, y galerías como Matèria (Roma), Banquet (Milán), Société Interludio (Turín) y De Foscherari (Bolonia). Sus obras forman parte de colecciones públicas y privadas, entre ellas la colección de adquisiciones de UniCredit y del MAMbo. IT El fondo del aire Manuela García con un intervento di Giuseppe De Mattia In collaborazione con Toast Project Space, Firenze, Italia. A cura di Vasco Forconi e Marco Valtierra La mostra si apre come una conversazione collettiva attorno al reale e alle sue frizioni con l’immaginazione, per diventare una riflessione sui processi di traduzione culturale e sui diversi immaginari del Sud tra il Mediterraneo e l’America Latina. Dentro e intorno allo spazio di Toast si articolano due movimenti contrastanti: uno di ascesa, il castello in aria suggerito da Manuela García, e uno di radicamento al suolo, quello proposto in contrappunto da Giuseppe De Mattia. La pratica di Manuela García parte da una premessa inquietante: ciò che riconosciamo come spazio si configura in realtà attraverso una serie di abitudini percettive sedimentate. Lo spazio emerge qui come un campo in attrito costante, attraversato da relazioni tra corpi, materiali e modalità di percezione che non arrivano mai a fissarsi del tutto. Le strutture rivelano la loro fragilità, le forme perdono la loro apparente solidità, la percezione diventa consapevole delle proprie condizioni. El fondo del aire si inserisce con precisione in questa ricerca. L’opera – una piramide di plastica traslucida rossa – riprende una forma carica di storia e la sottopone a un processo di destabilizzazione. La piramide, associata a idee di permanenza e gerarchia, appare qui leggera, attraversata dalla luce. Nella logica dell’astrazione, il triangolo emerge come figura che riorganizza il quadrato, lo contiene e lo sposta. La struttura propone un’esperienza avvolgente: un volume abitabile, un’aria trattenuta che sale fino al suo vertice. In questo spazio interno prende forma un’esperienza concreta dell’immaginazione spaziale. Questo triangolo è rosso, rosso come il colore più intenso della folgorazione intellettuale. Come scrive Georges Didi-Huberman: «Come dimenticare che il fondo del nostro corpo è rosso? Che il sangue, suo principio vitale, è anche la sua atmosfera interna colorata? Che il rosso è il colore-dolore dell’immaginazione, la nostra comune?» Il rosso come fuoco autonomo che spinge a costruire idee che possono o meno diventare realtà, a pensare possibilità, a inglobare un mondo diverso in continuo movimento. È all’interno del quadrato, incorporato nella piramide, che si trova l’opera di Giuseppe De Mattia, risposta dialettica alla proposta di astrazione di Manuela García. Concretizio Romero abita l’atmosfera rossa della piramide; è un personaggio tragicomico. Lo troviamo piantato a terra, con il volto inquieto, la testa fumante per lo sforzo di concretezza che impone a sé stesso. Avvicinandosi, si percepisce che emana una delicata fragranza di rosmarino, essenza associata in diverse culture alla concentrazione. Tuttavia, lontane da posizioni fisse, entrambe le opere iniziano a spostarsi. Il gesto di García, orientato verso l’immateriale e il percettivo, acquista una forza scultorea ineludibile; mentre la figura di De Mattia, aggrappata alla terra e allo sforzo di concretezza, sembra debordare nel proprio pensiero, con la testa fumante che allude a una forma di dissoluzione. In questo scambio, l’astratto si fa più denso e il concreto diventa instabile. È in questa tensione – mai del tutto risolta – che entrambe le pratiche trovano un punto di contatto: uno spazio in cui forma e idea si influenzano reciprocamente, spostando continuamente i propri limiti. Solo nell’immaginazione trova spazio l’idea dell’infinito. Manuela García (Città del Messico, 1982) ha studiato Arti Plastiche presso l’Universidad Nacional de Colombia (2007), all’Accademia di Belle Arti di Brera a Milano (2009) e alla Escuela de Artes y Oficios di Granada (2011). Inoltre, ha partecipato al Programa Educativo SOMA, generazione 2014. La sua pratica indaga le tensioni tra corpo, materia e spazio attraverso scultura, installazione e performance. Ha esposto in mostre collettive al Museo Tamayo, Museo Anahuacalli, Museo del Chopo (Città del Messico) e The Contemporary at Blue Star (San Antonio), tra gli altri. Le sue mostre personali includono “Duplicar la incertidumbre” (NASAL, CDMX, 2024), “Mediating Forms” (Efraín López, NY, 2024) e “En la superficie” (Galería Peana, CDMX, 2023). Giuseppe De Mattia (Bari, 1980) è un artista che utilizza diversi mezzi espressivi per esplorare la relazione tra memoria e contemporaneità. Fotografia, audiovisivo e disegno si intrecciano nella sua pratica, generando una riflessione ironica e lucida sull’economia dell’arte e sui meccanismi che ne strutturano il sistema. Da tempo indaga le modalità di esposizione e vendita proprie del mercato di consumo di massa, trasferendole nell’ambito artistico e collegandole al suo interesse per l’arte popolare e la folk art, con l’obiettivo di ampliare il dialogo tra arte e pubblico. Il suo lavoro combina ironia, satira e critica mordace, bilanciando riflessione concettuale e immediatezza visiva. Ha pubblicato diversi libri d’artista con Corraini Editore, Danilo Montanari, Skinnerboox e Aosta Publishing e, nel 2015, ha fondato Libri Tasso, un progetto indipendente di autoeditoria. Ha esposto in istituzioni, fondazioni e gallerie come il MAMbo – Museo d’Arte Moderna di Bologna, la Fondazione del Monte di Bologna, la Fondazione Zimei di Pescara, il Cosmos CAC (Lisbona), l’Istituto Italiano di Cultura di Città del Messico, la CMS Foundation in El Salvador, e gallerie come Matèria (Roma), Banquet (Milano), Société Interludio (Torino) e De Foscherari (Bologna). Le sue opere fanno parte di collezioni pubbliche e private, tra cui la collezione di acquisizioni di UniCredit e del MAMbo. Manuela García El fondo del aire, 2026 PVC, legno 550× 564 × 300 cm Giuseppe De Mattia Concretizio Romero, 2026 Terracotta, nebulizzatore, olio essenziale di rosmarino 30 × 30 × 24 cm













